Alter Bridge + Shinedown + The Raven Age – 7 de Diciembre 2019 – Palacio Vistalegre (Madrid)

Pocas dudas teníamos de que nos encaminábamos a otro de esos grandes conciertos que nos está dejando este 2019. Otra de las “giras del año”, de las cuales ha habido unas cuantas. Otra de esas giras que no te puedes perder porque los alicientes son muchos y, además, sabes que raro es que salga rana. Alter Bridge daban, por fin, el salto a un recinto mayor y se traían consigo a los esperadísimos Shinedown, una banda cara de ver por aquí y de la que había muchas ganas, además de a The Raven Age, donde milita el hijo de Steve Harris, quienes van claramente al alza.

Texto: Alberto López
Fotos: Mario López

Desgraciadamente, por motivos personales, no llegamos a ver a The Raven Age, pero según nos contaron, cumplieron con su cometido a la perfección, caldeando el ambiente de un Palacio de Vistalegre en el que últimamente, por mucha gente que haya, se pasa bastante frío. Pasadas las 8 de la tarde, la iluminación trasera del escenario, compuesta por signos de exclamación en clara referencia a su último disco, “Attention, Attention”, se encendía y Shinedown salían al escenario ante una sonora ovación. Sin más dilación dieron comienzo al show con “Devil”, de su último lanzamiento. Un disco que no ha terminado de cuajar entre muchos de sus seguidores, como tampoco lo hicieron del todo ciertos temas que sonaron aquella noche. No fue el caso de “Devil”, que pronto puso Vistalegre a cabecear y, aunque por momentos faltaba un pelo de claridad en la guitarra, el sonido fue bastante bueno, y la voz de Brent Smith sonó perfecta.

Un Brent Smith que se mostró quizá demasiado comunicativo, teniendo en cuenta el tiempo con el que contaban para su actuación. Por un lado siempre queda ese pensamiento de que si no hubiesen metido tanto speech quizá habría cabido algún tema más, pero la verdad sea dicha, la comunicación el público muchas veces si la agradece, y más si a lo mejor no es el grupo de tu vida. Y si además se dedica a lanzar camisetas al público en el segundo tema, primero a mano, después con una escopeta de aire comprimido, rollo NBA, a saludar a los fotógrafos y las primeras filas, a hacer una incursión por en medio del público hasta llegar a la mesa de mezclas o a repartir agua entre los asistentes… A muchos te los llevas de calle. Y así fue, por mucho que yo fuese de los que pensó que quitando un poco de todo eso podría haber cabido “Devour”.

El principio fue a prueba de bombas. Tras “Devil” llegaron “Diamond Eyes (Boom-Lay Boom-Lay Boom)” y “Enemies”. Dos auténticos cañonazos que descargaron con maestría y que fueron recibidos de la mejor manera posible. Brutales. Llegó la hora de seguir repasando su “Attention, Attention” con dos cortes que no funcionaron tan bien como con el que empezaron. “Monsters” enfrió algo el ambiente, y aunque “Get Up” mejoró el asunto, no fue hasta su mítica “Cut The Cord” que se recuperó esa perfecta comunión que se había dado en otros temas. “Second Chance” y “Simple Man”, su magnífica versión de Lynyrd Skynyrd, fueron los momentos intensos y emotivos del show. Ambas canciones fueron largamente coreadas y acompañadas, a petición de Smith, con las luces de nuestros móviles prácticamente como única iluminación. Una iluminación, la de todo el concierto, que aun siendo realmente chula, dejaba siempre en sombras a los miembros de la banda.

Preparados ya para el final, la esperadísima “The Sound Of Madness”, puso Vistalegre patas arriba. Literalmente. Menuda barbaridad como sonó y la gran respuesta de la audiencia. Para terminar, otra de su nuevo disco, “Brilliant”, que con su deje a Punk americano, fue un final bastante correcto. Con todos sus peros, hay que decir que fue un gran concierto, y que seguramente Shinedown salieron bastante contentos, comprobando que para la próxima pueden atreverse a encabezar su propia gira por estos lares.

Y llegó el turno de Alter Bridge, una banda que crece con cada disco, que cada visita a nuestro país requiere de un recinto más grande y que sin duda llevan siempre su calidad y su carisma un paso más allá. Muchos nos preguntamos qué será lo próximo, cual es su techo. Porque incluso habiendo sacado un disco que no es ni por asomo el mejor de su carrera, en directo siguen rozando la perfección de una manera que asusta. Con una bella y sobria iluminación y su maestría, sin grandes alardes ni una excesiva comunicación con sus fans, dieron otro de esos conciertos para el recuerdo, a pesar de que los nuevos temas no despertaron excesivo entusiasmo.

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Tras “One Life”, la intro de su último lanzamiento, dieron comienzo al show con “Wouldn’t You Rather”, primer adelanto de este. Siete pantallas verticales a lo largo de la trasera del escenario, en las que se proyectaban diferentes imágenes, y un gran juego de luces, fueron más que suficiente a nivel visual, porque la verdad es que el diseño estuvo magnífico. ¿Y ellos? pues sonando potentes o plácidamente cálidos, según fuese menester, pero siempre naturales y casi perfectos. Pronto empezó lo bueno de verdad. “Isolation”, sin duda de lo mejor de aquel “AB III”, fue una pasada. Se notaba que el público era SU público, aunque también hubiesen disfrutado de lo lindo con Shinedown, y quedó patente con la entrega que pusieron en cada tema.

Poco hay que añadir si os digo que la siguiente en caer fue “Come To Life”. Ya con todos los reajustes que se hacen siempre en los primeros temas en cuestiones de sonido corregidos, sonó tremenda y no quedó un alma que no corease su estribillo. Era momento entonces para continuar con algo más pausado como “Ghost Of Days Gone By”, seguida de uno de esos temas que ponen los pelos de punta y que, afortunadamente, aunque no la vengan incluyendo en su setlist de manera habitual, en nuestro país gustan de tocarla: “Broken Wings”. Una vez más Vistalegre se convirtió en una sola voz, y aquello de “On broken wings i’m falling, and it won’t be long…” se tuvo que oír hasta fuera del recinto.

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La siguiente fase del concierto fue un contraste entre novedades como “Native Son” o “Dying Light”, las cuales todavía tienen que rodar más en concierto si quieres que sean recibidas más cálidamente, con temazos de la talla de “Rise Today” o “Cry Of Achilles”. Como dije antes, sin mucho aspaviento, con un Scott Phillips y un Brian Marshall que crean una base perfecta para que Myles Kennedy y Mark Tremonti hagan y deshagan a su gusto, fueron generando una atmósfera hipnótica de la cual era imposible salir. Desconozco si es por darle bola al proyecto de Tremonti en solitario o simplemente para descanso de un Myles que se deja todo en cada canción, pero el caso es que el bueno de Mike viene cantando ciertos temas esta gira. Ya habíamos visto vídeos de ello, y aquella noche no defraudó en absoluto al hacerse cargo de las tareas vocales en “Waters Rising”, demostrando que no solo es el recientemente elegido guitarrista más influyente de la década.

“In Loving Memory” en acústico fue un break necesario para encarar las última fase del concierto, que fue de auténtico infarto. Un gustazo siempre, por otra parte, ver a Myles en formato acústico. La sorpresa, y la presentación de la banda, llegó con “Blackbird”. Muchos no la esperábamos, y sus casi ocho minutos fueron un auténtico deleite. Pero la cosa no iba a quedar allí porque de seguido llegaron las inigualables “Open Your Eyes” y “Metalingus”, haciendo de Vistalegre un lugar mágico, con una comunión perfecta entre banda y público. Fue la bomba, y con ello se despidieron momentáneamente.

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Volvieron sobre el escenario para encarar los bises, el primero de los cuales no fuese seguramente el que muchos habríamos elegido, pero bueno, ahí sonó “Godspeed” de su reciente “Walk The Sky”. Ante su segundo bis, y último tema de la noche, poco hay que decir, no hay adjetivos para describir como sonó y lo que se vivió con “Addicted To Pain”. Espectacular.

Texto: Alberto López
Fotos (concierto AB 2017): Mario López