Neurosis + Yob + Kowloon Walled City – Sala Apolo, Barcelona – 16/07/2019

El pasado martes 16 de julio recibimos en Barcelona a una de las giras más esperadas del año para los amantes de los sonidos oscuros y pesados, con el retorno de Neurosis a la ciudad condal después de 6 años (su última visita fue en el Primavera Sound de 2013), acompañados de Yob y Kowloon Walled City.

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Pese a caer en martes y entre los mil festivales de julio, se preveía una buena asistencia, aunque si este concierto se llega a hacer en otro momento del año apostaría a que hubieran llegado al Sold Out. La sala fue llenándose poco a poco con los teloneros Kowloon Walled City, que empezaron diez minutos antes de lo previsto, algo que encontré de muy mal gusto, porque realmente había mucha gente con ganas de verlos, y a esa hora la sala aún se encontraba muy vacía, aunque hacia la mitad del concierto ya estaría medio llena y con el público dejándose el cuello. Supongo que, por culpa de esto, los californianos empezaron tímidos, pero se fueron soltando a medida que venía más público, conectando muy bien con él a través de su personal Post-Hardcore y un setlist donde predominaban aquellas canciones más pesadas que rozaban la influencia Doom.

Yob, después de su extraordinario concierto en octubre del año pasado cuando vinieron a Barcelona para presentar su exitoso Our Raw Heart, el público estaba ansioso para volverlos a ver con un nuevo setlist en el que tuvieran cabida canciones más antiguas y cañeras. Y así fue, pues empezaron con el largo e hipnótico riff que abre Ball of Molten Head, de su tercer álbum. Yob sonaron aplastantes, uno de los sonidos más contundentes que he escuchado en directo sin que esto hiciera perder definición. Aunque a la voz de Mike Sheidt costaba oírla al principio, fue mejorando por momentos, mostrándonos su voz profunda y llena de expresividad.

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Aunque considero que el anterior concierto de Yob estuvo aún más lleno de misticismo y de la atmósfera espiritual tan especial que desprende esta banda, aquí no se quedaron nada cortos y además, y seguramente en la opinión de los fans de sus primeros discos y de la caña, este concierto fue mejor. Continuaron así con una de mis canciones favoritas, “The Lie that Sin”, y luego “Our Raw Heart” que supuso el punto sentimental del concierto, para volver a la caña con “Atma” y “Adrift in the Ocean”.

Yob se marcaron nada menos que 1 hora y 10 minutos de pura contundencia, mantra y sentimentalidad que supieron transmitir en todo momento a un público entregado. Y puntuales a las nueve y cuarto, Neurosis subieron al escenario para subir un listón que parecía difícil de superar, arrancando fuerte con un temazo como “A Sun that Never Sets”, que puso la piel de gallina a los asistentes, con un sonido muy claro desde la primera nota, muy definido y cañero, casi rozando la perfección, aunque menos fuerte y contundente que Yob.

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La oscura serenidad de Scott Kelly y la fuerza de Steve Von Till se imponen en el escenario con su mera presencia y se transmiten al público. Sus emotivas voces saben llegarte bien a dentro, como también lo hicieron los melancólicos riffs de la siguiente canción, “My Heart for Deliverance”. Continuaron con “A Shadow Memory”, de su último trabajo, la lenta y dolorosa “At the Well” y cerraron este bloque de canciones -más o menos- nuevas con mi preferida del Fires Within Fires, “Bending Light”, con la que el público, que ya estaba entregado desde el inicio, acabó de meterse del todo en la atmósfera que Neurosis iba creando.

Siguieron con algo un poco más antiguo con “Giving to the Rising” – la primera canción que yo escuché nunca de Neurosis. Los músicos también empezaron a desatarse y en este momento la fuerza de von Till y el teclista Noah Landis empezaba a ser locura controlada, e incluso se pudo ver a Scott Kelly sonreír por un momento. Las dos voces se mezclaron de manera sobrecogedora en la tranquila pero psicodélica “Reach”, una tranquilidad que rompieron con la gran parte final, para volver a crear ambiente con el inicio de “To he Wind”.

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Nos acercamos al final y, con el público totalmente inducido por los mantras y los riffs megalíticos, sonó por fin un tema realmente antiguo y clásico, “End of the Harvest” del Times of Grace de 1999. Finalmente coronaron la noche con un gran temazo como “Stones From the Sky”, del que tan solo al sonar las primeras notas pusieron a gritar al público. Una gran canción para acabar, con su larga progresión en tensión para llegar a un final apoteósico y liberador de catarsis. Así pues, pusieron punto final a esta hora y media de un directo sublime, con un set más o menos variado, aunque a algunos les habría gustado que tuviera aún más canciones antiguas, pero no se puede decir que no hubiera ninguna canción que no sea un temazo. Quizás lo único que eché de menos fue que se acabara de crear una atmósfera al cien por cien (aunque estuvo muy cerca), eludiendo algunos silencios que dejaron entre canción y canción e incorporando alguna proyección sugerente, como han hecho en otras ocasiones.

Esta nueva Okkult Session no bajó el listón de la anterior (que nos trajo a Godflesh, Amenra, Sinistro, etc.) y esperamos que dure muchos años más para seguirnos trayendo las propuestas más oscuras y avanguardistas de la escena actual en salas de calidad como la siempre fenomenal Apolo, que estuvo a la altura de semejante cartel.

Texto y fotos: Quim Torres

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