En peregrinaje como cada año era el momento de viajar a Norje para asistir a una nueva edición del Sweden Rock Fest en la localidad de Sölvesborg.

Texto y fotos: David Aresté

La ciudad del rock que aparece de la nada en los “prados” suecos durante 4 días siguió gobernada por ese bipartido de la organización y Live Nation consiguiendo otro sold out en su palmarés con unos cambios previos respecto a otros años, viendo lo que se iba a vivir en esta edición. Uno de los principales motivos de estos cambios fue la actuación de Iron Maiden en el festival, trayendo mucha más afluencia de público y por tanto teniendo que ampliar el aforo hasta 4 mil personas más. Más gente que iba y que venía de aquí para allá y obviamente se tardaba más a ir a cualquier sitio… eso sumado a que no llovió (como todo el mes anterior) ningún día del festival para que limpiara la atmósfera, parte del suelo estuvo flotando por el ambiente y obviamente respirándolo siendo lo más molesto del festival.

Ese calor y ese buen tiempo nos permitió ver todos los conciertos sin ningún problema, al menos la primera mitad del día, ya que luego bajaba la temperatura algo más (sobretodo el primer día) y ya tocaba abrigarse más pero no fue ni mucho menos como años atrás…. Así que lo comido por lo servido. Incluso la gente del camping se desplazó hasta un embarcadero cerca del festival para bañarse, así que este Sweden Rock estuvo dentro de un verano sueco.

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Dejando de lado la meteorología, el recinto seguía teniendo la misma apariencia: tiendas de comida, ropa, discos y merchandising fuera de las instalaciones junto a la enfermería y el mercado… y dentro otro tanto de comida, ropa, discos y merchandising oficial junto a un supermercado nuevo. Cabe decir que estos estaban un poco mejor que el año pasado no solo basándose en bebida y comida para el desayuno, ofreciendo esta vez panes, bollería, y algún que otro plato para comer para evitar la comida del interior del festival. Como en anteriores ediciones había carpas de los patrocinadores del festival, con curiosos juegos para ganar merchandising de la marca o catas de productos. Remarcar también la inclusión de Metal Casino, con gran presencia en el festival, donde también sorteaban interesantes premios.

Hablando un poco de la misma, no debe salir a concurso el hecho de poder apuntarse para poder vender en el Sweden Rock, ya que en un 99% siempre nos encontramos a los mismos puestos… pero importa poco la verdad ya que como son tantos la variedad es enorme: sopas, gofres, Jafaris y sus donuts, Holy Smoke y sus carnes ahumadas,opciones veggies, barbacoas, hamburguesas, Daniel y sus paellas, comida Thai, wraps de gambas, fish & chips, una especial fijación con los churros (con nata y chocolate) , y la siempre recurrida solución de pasta con salsa. La bebidas también cambiaron este año por la inclusión de Falcon como patrocinador principal cambiando las ya clásicas Sofiero y Kopparberg y trayendo la propia Falcon y la checa Staropramen con una tercera sidra floral y sabor a lima. No hay que olvidarse de otro clásico como las furgonetas Fogarolli con sus cafés y sus cantuccinis para combatir las noches suecas. Opciones potentes, sabrosas y calóricas para aguantar las largas jornadas de festival.

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Rematamos este Sweden Foodie Fest alabando el equipo de limpieza que estaban constantemente (durante todo el día) limpiando las mesas de las carpas y recogiendo las cervezas del suelo cada vez que se acababa un concierto, haciendo un trabajo como decimos minucioso y exhaustivo que nos pareció sobresaliente. Los servicios en el festival siguieron igual de perfectos que siempre, aunque quitasen dos zonas por la ampliación de aforo, equipados durante todo el día con papel higiénico y jabón para lavarse las manos.

Es hora de hablar de música, que parece que de eso va el festival… Está claro que ya se implantó un relevo generacional la edición pasada y este año ha seguido ocurriendo con Live Nation como principal protagonista. Por eso tuvimos a grupos como Lacuna Coil (su primera vez en el festival), Killswitch Engage, Dark Element, Stone Sour, Cyhra, Baroness, In this moment, que no pegaban mucho dentro de la filosofía del festival… pero llegaron, actuaron y unos salieron más airosos que otros. La esencia (aunque poca según los veteranos del festival) pudo estar en Doc Holliday, Rose Tatto, Uriah Heep, Steelheart, Lugnet, Slade, Helloween o Hardcore Superstar por decir alguno. A nivel de cabezas o grupos de posición media del cartel si que faltaba algo característico del festival, que ya ha entrado dentro de la dinámica del resto de festivales europeos teniendo a nombres repetidos actuando, pero es algo que se está implantando esa “gira de festivales” donde un grupo toca en varios de ellos… todo sea dicho, no creemos que nos podamos quejar de las actuaciones que dieron HS, Iron Maiden, Ozzy o Judas Priest, por no decir otro medio cartel.

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En ese aspecto si que pudo parecer un tanto “como los demás”, pero ya hemos dicho que hubo momentos para todos siempre dentro de la eficacia nórdica, gran sonido y muchas veces ver el concierto cómodamente aunque hubiese un sold out. Acabamos ya hablando de nosotros, la prensa… tuvimos una gran zona vip donde había una mini carpa para la prensa para poder trabajar,conectarse o cargar el móvil, se podía descansar o lo que fuera, con taquillas y una máquina de agua, como suele ser habitual siguen enviando días antes del festival varios pdf’s con información del SRF para que no nos falte de nada.

Estas son nuestras primeras impresiones de un festival que aunque cambie no importa irse x mil kilómetros a vivirlo y a ser participe de un gran evento para nuestra música. Como siempre en los próximos días iremos publicando reportajes detallados de lo que dio de si los conciertos del festival con sus correspondientes testimonios fotográficos. Seguid atentos.

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Texto y fotos: David Aresté