Kadavar llevan ya más de una década defendiendo la bandera del rock pesado con ese aroma retro que les ha colocado entre las referencias europeas del género. Desde Berlín han facturado discos que beben del proto y del stoner rock setentero, siempre con una fórmula reconocible basada en riffs mastodónticos, fuzz y una actitud de power trío que les funcionó muy bien durante años. Sin embargo, en su séptimo trabajo «I Just Want to Be a Sound» deciden dar un volantazo, cruzar tres carriles de golpe y pillar la salida de esa autopista encorsetada.

La incorporación de Jascha Kreft a las guitarras y, sobre todo, a los teclados, abre un camino distinto para la banda: menos anclado en la saturación y más interesado en atmósferas, texturas y una búsqueda que suena tanto a reinvención como a huida hacia delante. La producción, a cargo de Max Rieger, también apunta en esa dirección, con un sonido más limpio y espacioso que juega a contraponerse a lo que uno podría esperar de Kadavar a estas alturas.

Kadavar – Let Me Be a Shadow

El arranque con la propia «I Just Want to Be a Sound» es toda una declaración de intenciones: un single luminoso, melódico, que destila psicodelia suave y que plantea un nuevo paradigma donde la voz y las capas de teclado tienen tanto peso como la guitarra. «Hysteria» por su parte funciona casi como un ataque de ansiedad encapsulado en música, con una base electrónica analógica que va creciendo hasta tensar al oyente.

«Regeneration» retoma cierto pulso motorik que remite al krautrock más clásico y «Let Me Be a Shadow» baja la intensidad con un aire casi cinematográfico, oscuro y contemplativo. No todo es experimentación: «Scar on My Guitar» mantiene un pie en el pasado, con fuzz y riffs más reconocibles, aunque filtrados por ese nuevo enfoque más contenido. Y «Sunday Mornings» sorprende con una fragilidad lo-fi que parece sacada de otra banda, un momento íntimo que rompe la homogeneidad del disco y añade personalidad.

Kadavar – I Just Want to Be a Sound

Lo interesante es que Kadavar no parecen buscar un golpe de efecto fácil ni un giro de marketing encubierto. Su apuesta parece sincera, casi como una necesidad vital de escapar de la repetición. A estas alturas de su carrera podrían haber seguido editando discos de fuzz y riffs infinitos para contentar a su base de seguidores, pero en lugar de eso deciden complicarse la vida y probar otra cosa.

¿El resultado es perfecto? Ni mucho menos. Hay canciones que se quedan a medio camino, hay pasajes que parecen un experimento más que una idea plenamente desarrollada y es fácil que el fan de toda la vida sienta cierta desconexión con estos nuevos Kadavar. Pero la valentía de lanzarse al vacío, de querer «ser un sonido» más que una réplica de sí mismos, es digna de respeto.

Kadavar – Hysteria

En definitiva, «I Just Want to Be a Sound» es un disco valioso más por lo que significa que por lo que logra en términos absolutos. No es el álbum más memorable de su carrera ni tampoco uno que vaya a unificar opiniones, pero sí es un paso arriesgado que confirma que la banda aún tiene hambre de explorar.

Entre melodías envolventes, teclados que colorean nuevos paisajes y una producción que se aleja del barro habitual, Kadavar firman un trabajo irregular pero con momentos de gran belleza y un trasfondo emocional evidente. Puede que algunos se bajen del carro en este punto, pero para quienes valoramos la integridad y el riesgo artístico, este es un disco que merece un puñado de escuchas. Y al final, quizá eso sea suficiente para que Kadavar sigan importando en 2025.

Edko Fuzz
Temas:

1. I Just Want to Be a Sound (4:44)
2. Hysteria (3:23)
3. Regeneration (4:02)
4. Let Me Be a Shadow (4:42)
5. Sunday Mornings (5:50)
6. Scar on My Guitar (3:14)
7. Strange Thoughts (4:00)
8. Truth (4:39)
9. Star (4:00)
10. Until the End (5:42)