Rock the Sun 2025 – 20 de Septiembre 2025 – Carpa del Poble Espanyol (Barcelona)
Hard Love fueron los encargados de abrir el segundo día del Rock the Sun Festival el pasado 20 de septiembre en la carpa del Poble Espanyol de Barcelona. A pesar de su temprano horario, el público respondió con una afluencia notable, impulsada en parte por la expectativa que generaba la presencia de H.E.A.T en el cartel. El clima acompañó: las nubes cubrían el cielo de forma intermitente, evitando que el sol golpeara con fuerza, lo que ayudó a crear un ambiente cómodo para arrancar la jornada musical.
Los murcianos llegaban presentando Ilusión, su segundo trabajo discográfico, pero no dejaron de lado algunos cortes de su primer álbum Pasión, mostrando así un repertorio equilibrado entre presente y pasado. Abrieron con “Arena”, una declaración de intenciones con la que marcaron el ritmo desde el inicio. Su propuesta, cargada de melodía, potencia y sensibilidad rockera, fue poco a poco ganándose al público, que, aunque en su mayoría los descubría por primera vez, supo valorar la entrega y el buen hacer de la banda sobre las tablas.
Durante la actuación se vivieron momentos de conexión real entre banda y público, con varias ovaciones que sorprendieron incluso por tratarse de una propuesta aún poco conocida a nivel nacional. Hard Love supieron equilibrar la energía y la emoción en temas como “Princesa de Hielo” o “Libre”, dejando claro que su música tiene tanto corazón como contundencia. La calidad de su directo y la honestidad de su interpretación hicieron que muchos asistentes tomaran nota de su nombre.
La actuación dejó claro que Hard Love tiene algo que decir en el panorama del hard rock melódico estatal. Tras ocho años entre su primer y segundo disco, la esperanza es que esta vez el camino hacia el tercero sea más corto, porque talento y canciones tienen de sobra para seguir creciendo. Con conciertos como este, ganan terreno paso a paso y confirman que, aunque aún en fase de expansión, su propuesta merece más espacio y atención.
Con la vuelta de más sol que nubes, y con esa afluencia de público ya considerable en la carpa del Poble Espanyol, los madrileños Strangers tomaron el escenario del festival para presentar oficialmente su nuevo trabajo Boundless, esta vez ya publicado oficialmente bajo el sello Frontiers Music desde agosto. Aunque en el Rock Imperium ya ofrecieron un gran adelanto del disco en su concierto, esta actuación tenía un peso especial: el álbum ya estaba en la calle y tocaba defenderlo con todo.
El grupo ofreció un concierto sólido, apostando por ese nuevo disco. Cortes como “My Dream”, “Language of Love”, “Into the Night” y “Enemy” fueron desgranando más de la mitad del nuevo material, mostrando una evolución clara en sonido y dirección, más pulido y enfocado al hard rock melódico de corte internacional.
Hubo varios momentos para alternar esos nuevos temas con piezas más conocidas por los seguidores como “Freedom”, “Flames” o “With You”, que aportaron el punto de familiaridad y conexión emocional con los presentes. El público respondió con entusiasmo a ambas facetas del repertorio, mostrando que la banda no solo conserva a su base de seguidores, sino que puede seguir ampliando su alcance si continúa por este camino.
Este paso por Rock the Sun supuso una fecha clave para que Strangers sigan rodando su nueva etapa, consolidando una formación que ya cuenta con material propio sobre el que construir conciertos más dinámicos, seguros y con mayor confianza frente al público. El potencial está ahí, y actuaciones como esta demuestran que el grupo tiene herramientas más que suficientes para seguir creciendo en la escena nacional.
91 Suite aterrizaron en el Rock the Sun como sustitutos de Raven, que inicialmente formaban parte del cartel pero tuvieron que cancelar su participación. Los murcianos ocuparon ese hueco con solvencia, aunque sin novedades bajo el brazo. El grupo, que lleva tiempo sin actividad más allá de festivales, volvió a ofrecer exactamente el mismo repertorio que ya presentó en el Rock Imperium (sin olvidarnos del Lion Rock Fest), un set cerrado que empieza a notarse la falta de sorpresa para quienes ya han visto este mismo repertorio en otras citas.
Con temas como “Seal It With a Kiss”, “Give Me the Night”, “All for Love” o “Hard Rain”, la banda ofreció un concierto perfectamente ejecutado, pero que no aportó nada nuevo respecto a sus últimas apariciones. Sin embargo, esta vez hubo una diferencia importante: el público de Barcelona. Desde los primeros compases, se notó una conexión especial con los asistentes, que celebraron cada canción, cantaron estribillos y ofrecieron un feedback mucho más entusiasta que en otras ciudades. Gracias a eso, 91 Suite consiguió animar al festival a media tarde, en un momento de cierta calma en el cartel.
A nivel interpretativo, poco se puede decir que no se haya dicho ya. La banda está engrasada, suena bien, y lo tienen todo medido al milímetro. Pero precisamente por eso, y por ver por tercera vez el mismo concierto, empieza a faltar la sorpresa. La ejecución es impecable, pero la sensación de repetición pesa, sobre todo sabiendo que tienen el talento suficiente para ofrecer algo más. De “Perfect Rhyme” a “See the Light”, todo sonó donde y como debía, pero sin ese punto de riesgo o frescura que hace falta para mantener el interés a lo largo del tiempo.
Ya han pasado tres años desde su regreso con Back in the Game y aunque “See the Light” apunta a un futuro nuevo disco, de momento seguimos sin noticias concretas. Es hora de que 91 Suite dé un paso más allá: que salga de la zona de confort festivalera, que presente material nuevo y que vuelva a conectar con su público más allá de los grandes eventos. Barcelona demostró que los quiere de vuelta, pero también que espera algo más que un repertorio reciclado. El talento está, solo falta decisión.
Tras una fantástica gira celebrando el 50 aniversario de su amigo e inseparable Michael Schenker, Robin McAuley demuestra que no sabe estar quieto. Este verano ha presentado su último disco, Soulbound, en varios festivales europeos (aquí en España pasó por el Zurbarán Rock), manteniendo viva una carrera que sigue dando pasos firmes donde volvió a dejar claro que sigue en plena forma, como vimos en el Rock the Sun.
El disco Soulbound editado por Frontiers Music fue el pilar central del show, aunque McAuley no se olvidó de honrar su legado con temas clásicos tanto de la época McAuley Schenker Group como de su álbum Alive. Por motivos de producción y probablemente gestiones del sello, la banda que le acompañó estuvo formada por músicos de sesión italianos que cumplieron con creces, aportando profesionalidad y energía al espectáculo. De hecho, gracias a ellos, la ausencia de Schenker se notó mucho menos de lo que cabría esperar.
En el escenario, McAuley lució un estado vocal impresionante para sus 72 años. Su voz se mantuvo potente y emotiva a lo largo de todo el concierto, y su energía fue incansable; no paró ni un segundo de moverse y conectar con el público, transmitiendo la pasión que le ha caracterizado desde sus inicios.
El repertorio mezcló con acierto canciones del nuevo álbum como “’Til I Die”, “Soulbound” o “The Best of Me” con clásicos de su carrera como “Bad Boys”, “Gimme Your Love” y “Love Is Not a Game”. También incluyó varios temas de Alive, como “Alive”, “Dead as a Bone” o “Feel Like Hell”, una combinación que mantuvo un ritmo dinámico y evitó momentos bajos durante la actuación.
Si la gente de Frontiers ha sabido llevar al directo esta sólida propuesta en solitario, sería sin duda un gran acierto que este año también pudieran presentar en vivo Black Swan, el proyecto de McAuley junto a Reb Beach (ya sin Winger y con Whitesnake en pausa desde hace años), más aún teniendo en cuenta que este 2026 la banda sacará nuevo disco. Un debut en festivales como este Rock the Sun sería un paso perfecto para seguir manteniendo viva la carrera de ambos artistas y seguir dando exclusividad al evento.
En definitiva, Robin McAuley volvió a demostrar en Barcelona que sigue siendo un frontman de primer nivel, capaz de mantener intacta su pasión y su calidad vocal tras más de cuatro décadas en la música. Tras la gira con Schenker y la presentación de Soulbound, queda claro que esta etapa en solitario aún tiene mucho que ofrecer. Los seguidores pueden estar tranquilos: McAuley sigue en plena forma y con ganas de seguir regalándonos momentos memorables sobre los escenarios.
La actuación de H.E.A.T fue una rotunda confirmación de su estatus como una de las bandas más queridas y activas del hard rock melódico europeo. Con un montaje escénico que dejó claro desde el primer momento que eran cabeza de cartel —tarimas elevadas para Crash y Jona Tee, pasarelas frontales para Kenny Leckremo y un vistoso hinchable con la estética de Welcome to the Future—, los suecos ofrecieron un show de alto voltaje que mantuvo la intensidad durante toda la noche.
Para ir entrando en calor sonó la clásica “The Heat Is On” de Glenn Frey, una elección que encendió al público con una mezcla de nostalgia y complicidad. A continuación, la intro de siempre mientras salían todos a ocupar sus puestos marcó el inicio oficial del show. El grueso del repertorio no fue de su último “Welcome to the future” como se podría pensar sin embargo, se apoyó en Force Majeure y H.E.A.T II, dominando una lista de canciones bien armada, aunque algo conservadora para una banda que ya roza las dos décadas de trayectoria.
Con temas como “Disaster”, “Emergency” y “Dangerous Ground”, la banda desplegó su conocida fórmula de estribillos contagiosos, coros coreables y una base instrumental sólida. Leckremo, lleno de energía y moviéndose constantemente por el escenario, dio un extra de intensidad a varios temas, a veces incluso llevándolos hacia terrenos más “heavies”, generando cierto contraste con una base rítmica más clásica en sonido. Sin embargo, esa diferencia lejos de empañar, aportó matices que, sumados al dinamismo del show, mantuvieron al público enganchado.
Canciones como “Cry” y “Beg Beg Beg” (con guiño al War Pigs de B.Sabbath como homenaje a Ozzy) marcaron momentos álgidos de conexión con la audiencia, y tras un solo de batería de Crash, la banda entró en una recta final demoledora con “Force Majeure”, “Back to the Rhythm”, “Running to You” o “Living on the Run”, himnos indiscutibles dentro de su repertorio. El público respondió con entusiasmo, confirmando que H.E.A.T sigue contando con una base de seguidores fiel y entusiasta en la península.
Desde la marcha de Erik Grönwall en 2020, lejos de perder tracción, el interés por H.E.A.T se ha mantenido o incluso incrementado. No en vano, han pasado por cinco festivales españoles y realizado dos giras completas en poco más de dos años. Días antes de este concierto se anunció una nueva visita en marzo para seguir presentando Welcome to the Future, y recientemente se confirmó su participación en el Rock Imperium 2026, lo que deja claro que su estado de gracia actual es tan sólido como merecido.
Con todo, no faltan motivos para pensar que la banda podría atreverse con repertorios más arriesgados o variados. Con casi 20 años de historia y un catálogo que ya permite cierta rotación, sería deseable ver giras con listas más dinámicas en el futuro. Aun así, el concierto de Barcelona dejó claro que H.E.A.T no solo está en plena forma, sino que disfruta del mejor momento de su carrera, con una conexión directa con su público y un directo que sigue siendo una garantía absoluta de calidad.
Texto: David Aresté
Fotos: Edko Fuzz
