La primera vez que escuché a Royal Hunt no pude resistirme a su particular sonido de hard rock neoclásico. Ese sello inconfundible que desde el primer disco le ha imprimido su líder y fundador André Andersen (teclista), ha ido perdurando a lo largo de los casi veinte años desde su primera publicación.

Este nuevo disco tiene el encanto de esos detalles que hacen de la música de Royal Hunt algo especial, muchos momentos semi-orquestados, una gran voz, coros femeninos, presencia continua de teclados…mientras que la base rítmica se limita fundamentalmente a arropar las composiciones de forma clara y consistente.

Pero el principal aliciente que se nos presentan, es la vuelta de su voz más representativa D.C. Cooper. De los vocalistas que han pasado por las filas de Royal Hunt siempre ha sido Cooper el que mejor ha encajado en el sonido de la banda, sin menospreciar para nada el trabajo de gente de categoría como John West ó Marc Boals.

Quizás lo que no alcanzo a encajar bien es la duración del trabajo. Poco más de cuarenta y siete minutos repartidos en siete canciones se hace verdaderamente corto para lo ameno que se presenta el disco. No hubieran estado de más haber incluido un par de temas más.

El disco abre con una escena de batalla de espadas que tras unos coros da paso al inconfundible sonido “Royal Hunt” capitaneado por los teclados de André Andersen y reforzado por el resto de los instrumentos.”One more day” se trata de un corte directo que nos recuerdan a su época dorada.

Suena el teléfono y nos introducimos en “Another Man Down” que comienza con un medio tiempo suave que luego se va animando. “An Empty Shell” es otro corte marca de la casa, dominado en todos los aspectos por André Andersen quien nos deja un virtuoso solo de teclado que es continuado por la guitarra de Jonas Larsen. Los coros femeninos dejan ese sello inconfundible en el aspecto vocal al igual que sucede en el estribillo de “Hard Rain’s Coming” también muy típico.

“Half past loneliness” es uno de los temas fuertes del disco de estribillo memorable donde nos dejan una buena muestra de lo que es el gusto por la melodía. “Show me how to live” es el corte que da título al disco y el más largo, superando los diez minutos. Con esa duración, lógicamente nos presenta momentos distintos, comenzando a medio tiempo de forma resultona.

Sobre los cuatro minutos se quedan solos unos acordes de teclado muy al estilo del comienzo de ”The Show must go on” de Queen, desarrollándose por caminos orquestales, con aportaciones de coros y donde se insertan los solos tanto de teclados como de guitarra, para finalizar con el estribillo de la primera parte.

Para finalizar “Angel’s Gone” quizás el corte que más me ha gustado, ya que posee la virtud de ser de esos ideales para poner punto y final a un disco, con un estribillo que se queda grabado en la mente generando cierta adicción por querer seguir escuchándolo.

Si hay algo latente en este álbum es la conexión de André Andersen-D.C. Cooper. Da la sensación de que el tiempo no ha pasado, pudiendo haber sido este disco el siguiente paso después de “Paradox”.Por tanto, «regresión» es la palabra que se me viene a la cabeza al oír este buen disco, con un D.C. Cooper cómodo y en plenitud de facultades, Jonas Larsen formando parte de la estructura y soltándonos alguna perla que otra en los solos de cada tema, Allan Sorensen a la batería de muestra muy convincente junto con Andreas Passmark al bajo. Mención especial como siempre para André Andersen, que es el cerebro y ejecutor en los teclados de este invento. Con una presencia continua en todo momento, rellena y cuida cada milímetro dejándonos incluso algún sólo de calidad.

Esperemos que este regreso de D.C. Cooper se continúe y de lugar a posteriores discos donde incluso se vayan superando. Creo que ha sido todo un acierto su vuelta y en este disco lo podemos percibir. Tras sus trece años de ausencia, este disco no hace más que ratificar que nunca debería haberse marchado.

Con ”Moving Picture”en (1995) y “Paradox” (1997) y Cooper de frontman, Royal Hunt se hicieron un hueco en el mundo del metal melódico. Luego con su marcha, el nivel descendió entiendo que más por unos momentos de atasco creativo de Andersen que se empeñó en repetir sin gancho ni creatividad ciertas estructuras que por las aportaciones vocales del gran John West. En sucesivos álbumes Andersen fue depurándose, lo cual se reflejó en algunos discos hasta llegar a este donde dan un golpe de efecto con la vuelta del “hijo pródigo” a la voz.

No esperéis encontrar en este disco algo nuevo que os puedan ofrecer, se trata de genuino metal melódico neoclásico “Made in Royal Hunt” si os gusta su estilo os gustará, si no lo habéis catado aún ya va siendo hora de que disfrutéis de esta fantástica banda.

Toni Marchante

Temas:
01. One More Day
02. Another Man Down
03. An Empty Shell
04. Hard Rain’s Coming
05. Half Past Loneliness
06. Show Me How to Live
07. Angel’s Gone