Aprovechando el regreso de Savatage a nuestro país y su esperada actuación en el Barcelona Rock Fest, vamos a embarcarnos en una travesía tan necesaria como imprescindible en la historia de la banda. Recorreremos su evolución desde el primer rugido de Sirens (1983) hasta el ‘último’ aliento de Poets and Madmen (2001). Poner de acuerdo a la legión de fans de Savatage sobre cuáles son sus mejores canciones, es un desafío imposible. Sin embargo, nadie podrá negar el peso y la grandeza de estas piezas, canciones con las que se ha forjado su leyenda y que no solo reflejan su genio musical, sino que se han convertido en himnos inmortales.
10. Holocaust (Sirens, 1983)
Grabado a toda prisa en una sesión maratoniana en los míticos estudios Morrisound de Tampa, Sirens (1983) fue la primera declaración de intenciones de Savatage. En medio de esa crudeza destaca especialmente “Holocaust”, donde Criss Oliva hace alarde de su talento deslumbrante a la guitarra, con una técnica heredera de Randy Rhoads y Van Halen, cargada de solos veloces y precisos. Mientras, la voz desgarradora de Jon Oliva lleva el tema por terrenos más narrativos y oscuros, alejándose del cliché satánico típico del metal de la época. Un clásico temprano que captura el espíritu más auténtico y salvaje de la banda. Consciente de que lo fácil hubiera sido optar por “Sirens”, la elección de “Holocaust” responde a un deseo de arriesgar, de crecer y dejarse guiar por la confianza en el trabajo de Savatage, una gran joya escondida tras la sombra del clásico.
9. Warriors (Power of the Night, 1985)
Cuando Savatage firmó con Atlantic Records, intentó suavizar su sonido para acercarse a la radio, pero “Warriors” fue la contundente excepción a esa regla. Sobre un riff incisivo y certero de Criss Oliva —pura energía ochentera—, Jon Oliva despliega un registro vocal poderoso, lleno de matices agresivos que contagian adrenalina desde la primera escucha. No vayas a detenerte en el relamido inicio, está lejos de ser una balada. Este tema recupera la esencia más cruda del grupo, como si la banda reivindicara con orgullo sus raíces metaleras frente a las exigencias comerciales de la época. Un himno casi olvidado, que bien podría ser toda una sorpresa rescatada en directo.
8. Taunting Cobras (Handful of Rain, 1994)
Tras la trágica pérdida de Criss Oliva en 1993, pocos esperaban que Savatage lograra recuperarse, pero Handful of Rain mostró a una banda renacida, que supo convertir el dolor en fuerza creativa. “Taunting Cobras“, es uno de los últimos temas escritos por Criss, conserva intacto su legado con riffs intensos y explosivos, ejecutados magistralmente por Alex Skolnick. Podrás notar ese sonido ligeramente ‘blusero’ que hizo a “Edge of Throns” tan distitntivo. Zak Stevens ofrece una voz sólida y agresiva, descarnada, convirtiendo el tema en un grito desafiante frente a la adversidad. Brutal y emotiva.
7. Chance (Handful of Rain, 1994)
Con “Chance“, Savatage consiguió uno de los puntos más altos de su carrera. Este tema está basado en la inspiradora historia del diplomático japonés Chiune Sugihara durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando descubras su historia amarás “Chance”. La canción destaca por sus arreglos operísticos y coros en contrapunto que sentarían las bases para el futuro sonido de Trans-Siberian Orchestra. Musicalmente es ambiciosa, desde el piano emotivo inicial hasta las capas vocales que alcanzan un clímax épico y teatral, “Chance” es audaz, compleja e imprescindible en sus directos; un monumento sonoro al coraje y a la humanidad en tiempos oscuros.
6. Morphine Child (Poets and Madmen, 2001)
“Morphine Child“ es el cénit creativo de Savatage y un digno testamento de su legado. Tras cuatro años de silencio, la banda regresó con Jon Oliva al frente en voz, canalizando sus raíces más pesadas y combinándolas magistralmente con las orquestaciones épicas que anticipaban la grandeza futura de TSO. Durante diez minutos, la canción transita entre riffs agresivos, armonías vocales de dramatismo operístico y una sublime sección coral en contrapunto que corta la respiración. Esta obra captura toda la magia de la dupla Oliva/O’Neill y confirma a Chris Caffery como un digno heredero de Criss Oliva a la guitarra. Simplemente imprescindible.
5. Strange Wings (Hall Of The Mountain King, 1987)
Entre tanta oscuridad y contundencia metálica, “Strange Wings“ destacó como un soplo de aire fresco en Hall of the Mountain King. Con un gancho melódico irresistible y uno de los solos más inspirados de Criss Oliva, este tema demuestra que Savatage también sabía cómo crear piezas pegadizas sin traicionar su esencia más heavy. Colabora en las voces Ray Gillen (Badlands), aportando matices inesperados a la teatralidad habitual de Jon. Una canción que permanece sorprendentemente fresca y que merece sonar de nuevo sobre el escenario.
4. Hall of the Mountain King (Hall Of The Mountain King, 1987)
Tras el fallido intento de coquetear con el pop-metal en ‘Fight for the Rock (1986)’, Savatage resurgió con fuerza titánica bajo la dirección del productor Paul O’Neill, recuperando su esencia más oscura y ambiciosa. “Hall Of The Mountain King” se ha convertido en una insignia inevitable de su repertorio: una épica brutal, con riffs incendiarios de Criss Oliva que culminaron a nivel técnico, respaldados por la voz teatral y amenazante de Jon. Pero no olvidemos que este disco esconde otros tesoros, como la magistral y enigmática “Beyond the Doors of the Dark”, prueba irrefutable de que el legado musical de Savatage va mucho más allá de su hit más conocido.
3. Gutter Bullet (Gutter Bullet, 1989)
“Gutter Ballet“ supuso una declaración de intenciones en la trayectoria de la banda, un punto de inflexión en el rumbo que tomaría su evolución musical posterior. La introducción de piano te sacude el alma y, enseguida intuyes que algo grande está a punto de suceder. Con un enfoque más teatral, la banda dio el salto definitivo hacia la grandeza sinfónica que les acompañaría desde entonces. Jon Oliva se deja la piel en cada verso, con una voz desgarrada, llena de matices dramáticos que te atraviesan como un cuchillo. La guitarra de Criss Oliva aporta un equilibrio perfecto entre melodía y contundencia. No se trata de una simple canción, es un espectáculo completo que cambió para siempre el sonido y los propósitos de la banda. Un himno tan sagrado como imprescindible.
2. Edge of Thorns (Edge of Thorns, 1993)
Con “Edge of Thorns“, Savatage entraba en territorio desconocido tras la salida de Jon Oliva como voz principal. Zak Stevens aportó una interpretación intensa, más cohibida pero tremendamente emotiva, que encajó perfectamente con el carácter del álbum. La canción destaca especialmente por la elegante y sombría introducción de piano compuesta por Jon, que desemboca en uno de los riffs más sólidos e inolvidables de Criss Oliva, coronado con solos deslumbrantes y minuciosos. Un tema inquietante, que parece anticipar la tragedia que se avecinaba, convirtiéndose, sin pretenderlo, en la última vez que los hermanos unirían sus talentos en una misma canción. Un gran homenaje al genio de Criss y un himno lleno de significado que sigue poniendo la piel de gallina.
1. Believe (Streets, 1991)
“Believe” cierra magistralmente el viaje más personal y desgarrado de Savatage. Aunque Jon Oliva insiste en que la historia de DT Jesus no es autobiográfica, la emoción en cada palabra sugiere lo contrario. Desde ese piano inicial, lento, casi doliente, y la voz rasgada de Jon al borde del quiebre, la canción te atrapa en una espiral melancólica que culmina en el inolvidable solo de Criss Oliva: quizá no el más técnico de su carrera, pero sí uno de los más conmovedores. Musicalmente entrelazada con “When the Crowds Are Gone”, el tema nos ofrece esperanza frente a la desesperanza absoluta: cuando tod+o parece perdido, creer se convierte en la única salvación posible. El mejor himno de redención que Savatage ha compuesto jamás.
Solo queda cruzar los dedos y confiar en que Savatage escuche nuestras plegarias silenciosas demostrando, por encima de todo, porqué seguimos venerando a esta gran banda.
Nos quema la impaciencia por vivir una de esas noches en el Barcelona Rock Fest destinadas a formar parte de nuestra memoria colectiva.
Angi Reyes



