Rock Fest Barcelona 2018. Sábado 7 De Julio. Parc De Can Zam (Santa Coloma De Gramenet – Barcelona)

Para la recta final del festival, la organización decidió abrir puertas antes que ningún día y programar DESTRUCTION (substitutos de los iniciales PÄNZER, proyecto paralelo de Schmier) a las 12:40h de la mañana bajo un sol de justicia. En esta ocasión no pudimos verles pero, al parecer, la banda empezó con retraso por culpa de problemas técnicos con el bajo de Schmier. A pesar de eso, durante sus 60 minutos de actuación ofrecieron una buena descarga de thrash metal repasando los grandes éxitos que han ido cosechando a lo largo de sus 36 años de trayectoria como “Curse of the gods”, tema con el que empezaron, “Nailed to the cross”, “Mad Butcher” o, como no, “Bestial Invasion”. Repertorio que no dio ocasión para el respiro, tal y como viene siendo habitual en las descargas de estos alemanes que, recordemos, ya estuvieron en la edición 2015 de Rock Fest.

En el caso de DARK TRANQUILLITY, tampoco llegamos a tiempo para verlos (aprovecho para proponer a la organización que se mire con cariño el tema del parking del festival porque eso es poco menos que caótico y no puede ser que antes de la hora de comer cueste aparcar). Podemos decir de ellos que era la primera vez que visitaban el festival y que en su hora de show hicieron repaso de temas de sus discos “Atoma”, “Damage Done”, “Character”, “Construct”, “Fiction”, “Haven” e incluso el genial “Projector”, mi disco favorito, y del cual al menos pude escuchar el sonido de “ThereIn”, transportándome casi 20 años atrás, 1999, año en el que descubrí a estos suecos. Sin duda, otro de los veteranos de la escena que casi acumulan 30 años de trayectoria y que, bajo mi punto de vista, estuvieron muy mal posicionados en el orden de bandas de esa jornada.

UNLEASH DE ARCHERS

Obviando la actuación de DEAD DAISIES, que actuaban a la misma hora que UNLEASH DE ARCHERS, optamos por dar una oportunidad a esta relativa nueva banda de Canadá, fundada en el año 2007 y que, liderada por Brittney Hayes, practican una fusión de heavy metal tradicional con toques power y melódicos al estilo de otras bandas con voz femenina como pueda ser el caso de KOBRA AND THE LOTUS.

La carpa no es que tuviera demasiada afluencia de público y el sonido, francamente, dejaba bastante que desear. Si bien es cierto que la actitud de Brittney fue destacable y que en todo momento intentó salvar la actuación haciendo gala de su poderoso chorro de voz, el resto de banda no me acabó de convencer. Resulta difícil de explicar pero daba la sensación como que la situación les iba grande. Insisto que el sonido no acompañó, recuerdo temas como, por ejemplo “Apex”, en los que lo único que se oía el bajo por encima de los demás instrumentos (incluso la batería), y eso hacía que los temas sonaran rarísimos. Una lástima, teniendo en cuenta que tienen temas que, bien ecualizados, habrían barrido, como es el caso de “The matriarch”, la épica “Cleanse the Bloodlines” o “Test your metal”. Quedamos pendientes para futuras actuaciones esperando que Britney y los suyos brillen como se merecen.

ICED EARTH

A las 15:40h tenían programada su descarga los ICED EARTH, pero el retraso ocasionado por los primeros en tocar hizo que uno llevara el reloj descuadrado a la hora de acertar con el inicio del show. En cualquier caso, y a pesar de haberme perdido la demoledora “Great Heathen Army” de su último trabajo “Incorruptible”(2017), tuve tiempo de posicionarme rápidamente para poder asistir a una de las descargas más poderosas del festival y que mayor expectativa tenían para mi ya que la última vez que les pude ver en Barcelona fue en la época en la que todavía cantaba el bueno de Matt Barlow, en la gira de aquel “Horror Show”(2001). En relación a lo que comentaba, hay que recordar que después de Matt Barlow pasó por la banda el mercenario Tim Owens con el que grabaron “The Glorious Burden”(2004) y Framing Armageddon (2007), que Barlow volvió a la banda para grabar “The Crucible of Man” (2011) tras el cual abandonó nuevamente ICED EARTH y que, finalmente, fue el ex vocalista de los fantásticos canadienses INTO ETERNITY, es decir, Stu Block, el que se convirtió en el flamante nuevo vocalista y con el que ya llevan publicados “Dystopia”(2011), “Plagues of Babylon”(2014) y el reciente “Incorruptible”(2017), álbum que la banda está promocionando actualmente, motivo por el cual, tocaron 4 de los 10 temas del set list que tenían preparado para este Rock Fest.

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Por desgracia, nuevamente tuvimos que sufrir los malditos problemas de sonido de este festival y eso evitó poder disfrutar del increíble potencial vocal que tiene el canadiense Block, el cual es capaz de replicar al mismísimo Barlow e incluso superarlo en cuanto a registro agudo se refiere. Aún así, temas como “Dystopia” nos pusieron los pelos de punta y hay que reconocer que el escenario se le hacia pequeño al vocalista, que no paraba de ir arriba y abajo de la pasarela del escenario animando al público y que lo estaba dando todo para demostrar de lo que es capaz.En cuanto el resto de músicos, de manera indiscutible destaca su fundador y guitarra John Schaffer que siempre se ha caracterizado por ejecutar unas rítmicas con una velocidad imposible, cortantes, agresivas y, en definitiva, demoledoras. Eso mismo pudo comprobarse en uno de los clásicos que la banda tocó, es decir, “Vengeance is mine”, de su apoteósico “Dark Saga”(1996) o en “Angels of Holocaust” de aquel “Night of the stormrider”(1991), tema en el cual Schaffer hace arder las cuerdas de su guitarra.

Tras semejante descarga, ICED EARTH decidieron despedir esta soberbia actuación con la balada “Watching over me” de su aclamado “Something Wicked This Way Comes”(1998), que dedicaron al recientemente desaparecido Vinnie PAUL (PANTERA) dando así el toque emotivo a esta actuación con una canción que Stu Block, simplemente, bordó y con la que hizo cantar a todos los allí presentes.

MOJINOS ESCOZIOS

Otros que repetían en Rock Fest son estos tipos de Mollet del Vallès (Barcelona) que ya estuvieron en la primera edición del festival de 2014 y que, desde que se fundaron hace ya casi un cuarto de siglo (1994) vienen vacilando a la escena musical de este país con esa especie de parodia o caricatura que hacen de la imagen clásica de los metaleros mezclada con temas cuya base rítmica bebe directamente del rock o del blues a la que añaden unas letras humorísticas que les han servido para, sencillamente, ser únicos.

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He de decir que a mi, personalmente, ver una banda como los Mojinos en medio de un cartel de las dimensiones de este Rock Fest me chirría un poco porque no acabo de encajar que una banda de humoristas esté ocupando el escenario principal de un festival tan clásico como este pero he de reconocer que debo tragarme mi opinión a tenor del número de público que congregaron a esa hora y de lo vivido en el momento del concierto ya que, guste o no guste, encaje o no, lo cierto es que los Mojinos se ganaron al público desde el minuto uno. El Sevilla es un tipo tan carismático que es imposible hacerle mala cara así que, incluso un servidor acabó por participar de sus infinitas bromas y corear sus vacilonas letras en canciones como “¿Me has dicho borracho?, “Musho gay”, “Al carajo”, “Que güeno que estoy”, “Las niñas de la Saye”, “La pastilla de jabón” o la versión de STATUS QUO, “No vale pá ná”.

Dicen los que se dedican a esto del espectáculo, que lo más difícil es hacer reír a la gente. Bien, pues debo reconocer que los Mojinos consiguieron que sus sesenta minutos de actuación se convirtieran en una fiesta y, al fin y al cabo, es de lo que se trata.

PHIL CAMPBELL AND THE BASTARD SONS

Poca cosa podemos decir de esta actuación ya que tocaba repostar puesto que tras esta actuación tocaba la maratón de SOBER – STRYPER – MEGADETH – SCORPIONS y KISS. En cualquier caso, y aunque solamente sea por lo que pudimos escuchar del concierto del que fuera guitarrista de MOTÖRHEAD, la banda ofreció un buen set-list basado en rock and roll de calidad y en el que, por supuesto, no faltaron temas de los anteriormente referidos MOTÖRHEAD. De hecho, casi la mitad de su set list fueron versiones de la referida banda tocando “Rock Out”, “Going to Brazil”, “Born to Raise Hell”, “R.A.M.O.N.E.S”, la antigua “Silver Machine” de la banda anterior a MOTÖRHEAD llamada HAWKIND y, por supuesto, “Ace of Spades”. Si alguien en ese set list echó en falta otro de los grandes clásicos como “Overkill”, no debía preocuparse ya que serian los SCORPIONS quienes la recuperarían, con el propio Phil Campbell en su escenario (pero no nos adelantemos).

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Hay que decir, como curiosidad, que la banda PHIL CAMPBELL AND THE BASTARD SONS, en realidad, se trata, como decía, del guitarra de MOTÖRHEAD acompañado de tres de sus hijos, Todd, Dane y Tyla, junto al cantante Neil Starr y, al margen de las versiones, también descargaron siete temas propios entre los que destacaría “Big Mouth”, muy roquera y macarra o la bluesera “Dark Days”. En cualquier caso, no nos vamos a engañar, el reclamo de esta banda sigue siendo la posibilidad de poder ver tocar en directo los temas que llevaron a la gloria a nuestro siempre querido LEMMY y PHIL CAMPBELL cumplió correctamente su cometido.

SÔBER

Llegaba el turno de los madrileños SÔBER, o lo que es lo mismo, la banda de los hermanos Carlos (bajo y voz) y Jorge Escobedo (guitarra), Antonio Bernardini (guitarra) y Manu Reyes (hijo del mítico batería con mismo nombre de MEDINA AZAHARA). En plena promoción de su nuevo trabajo “La sinfonía del PARADŸSSO”, o lo que es lo mismo, la celebración del 15 aniversario de la publicación del disco que los encumbró a la fama y con el que consiguieron ser disco de platino, se presentaron en el escenario acompañados de la Barcelona Rock Orchestra para repasar temas tan reconocidos como “Náufrago”, “Eternidad”, “El hombre de hielo” o la genial “10 años” con un estribillo fuertemente coreado por el público…”DECIR SI A SER LIBRE, COMO EL AIRE QUE RESPIRO…., A LOS MOMENTOS DONDE VIDA, QUE NO PUEDE VIVIR”.

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La banda se mostró pletórica, claramente liderada por Carlos que, como siempre, ha mostrado un gran dominio sobre el escenario y una clara capacidad de conectar con el público a pesar de tener siempre las manos ocupadas con su contundente bajo. No menos mención merece el trabajo de Manu Reyes, es decir, uno de esos baterías que no se limita a tocar su instrumento sino que lo aporrea con descarado entusiasmo haciendo todo tipo de malabares.El componente estético del show fue lo que más llamó la atención. Un recurso, este de la orquesta, que, aunque ya ha sido utilizado por otras bandas como METALLICA, SCORPIONS o, a nivel local, los propios BARÓN ROJO, suele funcionar y más con las líneas compositivas de SÔBER. El único “pero” es que a la orquesta tal vez le faltó volumen (nuevamente hablamos de temas de sonido) pero lo compensaron con mucho entusiasmo y es que, una cosa es tener una orquesta que te arrope y otra muy distinta es, además, ver como sus músicos cantan las letras de la banda, demostrando que también son fans.

Gran concierto el de estos madrileños que se despidieron, como no, con el aclamado “ARREPENTIDO” tras el cual Carlos y los suyos se deshicieron en elogios hacia esa orquesta con la que, reconocieron, no había ensayado todo lo suficiente pero con la que habían conectado a la perfección.

STRYPER

La jornada iba cogiendo octanaje y con STRYPER no iba a ser menos. Una de las bandas de metal cristiano más consagradas de todos los tiempos aterrizaba en este Rock Fest con Michael Sweet (voz y guitarra), Robert Sweet (batería) y Oz Fox (guitarra), como miembros fundadores, y el nuevo bajista Timothy Gaines. Para variar, otra banda que lleva en esto más de treinta años (en concreto desde 1983 con un parón de una década entre 1993 y 2003). No obstante, y a pesar de la veteranía y la edad (Sweet calza 55 tacos), la banda ofreció un concierto que supuso uno de los más exitosos de la jornada demostrando que los años no pasan para estos predicadores del rock. Aparte de la vitalidad que demuestran en el escenario – no hay más que ver al loco de Robert a la batería a punto de dislocarse dando baquetazos como un poseso – hay que destacar, y mucho, la calidad vocal de Michael quien, a pesar de los años, sigue siendo capaz de cantar con la misma potencia de siempre demostrando en varias ocasiones, durante el concierto, que sigue llegando a los agudos sin ningún problema.

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Así, vestidos de riguroso negro y destacando sobre sí mismos los instrumentos con las clásicas bandas negras y amarillas sello de la casa, y con el gran telón de fondo con el logo de la banda, fueron cayendo, uno tras otro, grandes clásicos de la banda entremezclados con algo de sus repertorio más novedoso. Empezando con “Yahwe” de su disco “Fallen”(2015) y la nueva “The Valley” de su último trabajo “God Damn Evil”(2018), enseguida dieron cancha a sus grandes clásicos de los ochenta, como “Calling on you”, “Free”, la agresiva “More than a man”, “Surrender”, “Soldiers under command” entremezclando, eso sí, algunos nuevos temas como “Sorry” o “God Damn Evil”.

Para acabar su fabulosa descarga eligieron dos de sus grandes buques insignia, a saber, “The Way”, con un Oz Fox en estado de gracia y con Michel soltando sus característicos gritos a plena potencia, y “To Hell With The Devil”, tema con el que creo que gran parte de mi generación descubrió a esta curiosa banda que nos decían que cantaban letras cristianas.Como digo, uno de los mejores conciertos de la jornada y una gran alegría comprobar que STRYPER están viviendo una segunda juventud y que siguen demostrando que en el escenario se lo siguen pasando bien.

MEGADETH

Si en el anterior parágrafo hablábamos del concepto de la segunda juventud, creo que esa misma idea la podemos transportar al concierto que MEGADETH llevó a cabo en este Rock Fest. Sin duda alguna, la incorporación a la banda de Kiko Loureiro (ex – ANGRA) (46) y Dirk Verbeuren (ex – SOILWORK) (43), ambos una década más jóvenes que Mustaine (56) y Ellefson (53), ha tenido un efecto rejuvenecedor en el seno de la MEGADETH. Supongo que eso, unido al tremendo éxito que ha tenido su último trabajo “Dystopia”(2016), con el que incluso llegaron a ganar un Grammy en el año 2017, ha supuesto que los incombustibles MEGADETH, que ya llevan 35 años de carrera a sus espaldas, se hayan puesto las pilas en directo y, muy especialmente, su gruñón vocalista y líder indiscutible de la banda, el Sr. Mustaine, el cual, para sorpresa de todos, mostró un nivel de entusiasmo, movilidad y actitud metalera que hacia años no veía.

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Sumémosle a eso el contundente set-list elegido para la ocasión con 4 temas del Rust in Peace(1990), 3 temas del “Peace Sells…But Who’s Buying?(1986), 2 temas del “Countdown to extinction”(1992), 2 del “Cryptic Writings”(1997) y 2 de su último “Dystopia” (2016) y añadamos el montaje de luces y proyecciones que acompañaron la actuación y obtendremos que, sencillamente, la actuación de MEGADETH brilló de manera descomunal. Si bien es cierto que Dave muestra ciertas dificultades vocales en determinados pasajes de los temas, no menos cierto es que Mustaine nunca ha destacado por ser un gran vocalista. Lo que ha hecho grande a la banda son sus composiciones, sus complejos y constantes cambios de ritmo y lo virtuoso de sus trabajos de guitarra y esos aspectos se mostraron intactos en ese conciertazo. Derroche de técnica y delirio del público cuando escuchamos los poderosos riffs de temas tan inmensos como “She-Wolf”, “Hangar 18”, “Tornado of Souls”, “Trust”, “Take no prisoners”, “Symphony of destruction”, la recuperada “My last words” (increíble el tramo final), “Peace Sells” o “Holy Wars”, tema con el que finalizaron su descarga.

MEGADETH se entregó por completo, conectó con el público y salió victorioso demostrando que tienen cuerda para rato. Teniendo en cuenta que era la primera vez que visitaban este Rock Fest, espero no poder descartar la opción de verles repetir en un futuro no muy lejano.

SCORPIONS

Justo tres años después de su última visita en el Rock Fest 2015, volvían a visitarnos uno de los pilares fundamentales de la historia del rock duro del planeta. Los alemanes SCORPIONS se presentaban ante el público sin ninguna novedad desde aquel 2015, es decir, no hay trabajo nuevo, siguen rodando con su “Crazy World Tour” en lo que ya no se sabe si va a ser o no su despedida aunque a estas alturas eso ya poco importa. “Going Out With a Bang”, precisamente de su último trabajo “Return to Forever”(2015) sirvió como pistoletazo de salida para dar la bienvenida a los señores Klaus Meine (70), Rudolf Schenker (69), Matthias Jabs (62), Mikkey Dee (54) y Pawel Macidowa (51).

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Hay que reconocer que 53 años de carrera musical ininterrumpida es una cifra nada despreciable pero estos alemanes siguen al pie del cañón y de qué manera. Para un servidor, SCORPIONS fueron los vencedores de la noche. Por actitud, por entrega, por set-list y, sobretodo, por el feeling que fueron capaces de transmitir. Hicieron una selección de temas centrada en sus grandes éxitos como no podía ser de otra manera a estas alturas de la película, pero lo hicieron de manera bastante repartida. Así, tres temas de su “Crazy World”(1990) por un lado, tres de su “Love at First Sting”(1984) por otro, un par de su “Animal Magnetism”(1980), otro par de su último “Return to forever”(2015), un poco de caña con “Blackout”(1982), un tema de su “Lovedrive”(1979) (la exquisita “Coast to coast”), un espectacular solo de batería a cargo del bueno de Dee a nosecuantos metros de altura con el kit en suspensión en todo lo alto e incluso una versión de “Overkill” de MOTÖRHEAD, con la participación del que fuera su guitarrista, Phil Campbell. Ah, y tampoco olvida un medley de los sus temas setenteros. En otras palabras, en un show de Scorpions entra un poco de todo.

Algunos criticaran que en un directo de un festival no se pueden meter instrumentales como “Coast to coast”, “Delicate Dance” o el extenso y referido solo de batería de Dee pero tampoco nos vamos a engañar. El Sr. Meine tiene una edad y hay que dosificar la voz para tratar de mantener el ritmo exigido en cada tema. Por otra parte, y aunque ahora tal vez la costumbre hay ido cayendo en desuso, no hay que olvidar que en los años ochenta un buen concierto de heavy metal no se concebía sin los respectivos solos de sus estrellas. Francamente, considero que este concierto está perfectamente estructurado. En un primera parte tiran de temas más antiguos, luego meten una instrumental para marcar el segundo capítulo con un poco de medley de piezas extraídas de los años 70, a continuación otra instrumental para luego abrir su tercer capítulo con dos de sus grandes baladas “Send me and Angel” y “Wind of Change”, la roquera “Tease me, please me”, luego la versión de MOTÖRHEAD, el solo de batería como señal de que empieza la cuarta etapa del show para rematar con “Black Out”, “Big City Nights”, “Still Loving You” y “Rock you like a Hurricane”. Entiendo que para los que solamente conozcan los cuatro temas de las radiofórmulas de Scorpions, el repertorio pueda despistar un poco e incluso parecer algo desequilibrado, pero todo buen conocedor de la banda se considerará agradecido de que los de Hannover decidan mostrar el mayor respeto posible por todas y cada una de las etapas de su carrera.

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Díganme ustedes qué más se puede pedir. La gente se divirtió, cayó rendida a los pies de estos escorpiones que demostraron ser la banda que mayor fuerza mantiene encima del escenario a juzgar por la edad de sus componentes. Excelente trabajo de guitarras a cargo de Jabbs y Schencker, incansable la labor de Dee a las baquetas, discreta labor la de su bajista ya que poco protagonismo tiene y, por supuesto, mi más sincera enhorabuena al maestro Meine. Sin duda alguna, de todos los veteranos vocalistas que han pasado por este Rock Fest con similar franda de edad, Klaus es el de mayor de todos ellos y, paradójicamente, es el que mantiene mejor voz y actitud.

ENHORABUENA SCORPIONS!

KISS

Llegada la medianoche le tocaba el turno a los americanos KISS, quienes con sus 45 años de carrera también se resisten a abandonar este adictivo mundo del espectáculo. Gene Simmons (68), Paul Stanley (66), Tommy Thayer (57) y Eric Singer (60), enfundados en sus disfraces, arropados por una descomunal puesta en escena y protegidos por las gigantescas letras de KISS a sus espaldas, arrancaban su show con “Deuce”, el primero de los 19 temas que nos iban a regalar los de Detroit.

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He de decir que yo a KISS les pude disfrutar en aquel KOBETASONIC de 2008 en Bilbao y también en Barcelona en su visita de hace ocho años. Por aquel entonces ya llevaban la misma formación y también el mismo espectáculo así que puedo decir que, en líneas generales, en una década no han cambiado nada su propuesta. Por tanto, poco hay que añadir al respecto. Por todos es sabido que la época dorada de KISS comprende su primera década de carrera, es decir, entre 1973 y 1983 y es por ello que, ordenados cronológicamente, dieron cancha a sus discos “KISS” (1974) – 4 temas – , “Dressed to kill” – 1 tema – , “Destroyer” (1976) – 4 temas – , “Love Gun” (1977) – 2 temas – , “Dinasty”(1978) – 1 tema -, “Creatures of the night” (1982) – 2 temas – , “Lick it up” (1983) – 1 tema – aportando únicamente las canciones “Psycho Circus” y “Say Yea” de sus últimos trabajos “Psycho Circus” (1998) y “Sonic Boom”(2009) respectivamente.

En consecuencia, teniendo en cuenta que, a excepción de estos dos últimos temas, el material más nuevo que tocaron era de hace 35 años hacia atrás, puede el lector suponer que poco ha variado “la función” en todos estos años.Como digo, el espectáculo sigue siendo el mismo de siempre. Empiezó el show con la banda al completo bajando desde el cielo en una plataforma hasta la base del escenario, pudimos ver a Gene Simmons escupiendo fuego, vomitando sangre por la boca mientras volaba como un vampiro hacia el techo del escenario para cantarse un tema “por todo lo alto”, Paul Stanley en su tirolina para transportarse a la torre de sonido y cantarse “Psycho Circus”, guitarras lanzando fuego y, por último, a los guitarristas siendo elevados en plataformas hidráulicas mientras el batería cantaba aquel “Black Diamond” para despedir el show.La selección de éxitos, como comentaba, era la previsible aunque no por ello menos efectiva. “I was made for loving you” triunfó como de costumbre (aunque nunca entenderé que una canción discotequera haya calado tanto) y junto a ella otros clásicos como “Shout it out loud”, “Shock me” (cantada por Tommy Thayer), “Love gun”, “Lick it up” o las contundentes “I love it loud” y “War Machine” de aquel “Creatures of the night”(1982) que siempre defenderé como el disco más heavy de la historia de KISS. Con “Rock and roll all nite” aquello ya fue el climax total con baño de confetti incluído.

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Opiniones las hay para todos los gustos pero entre el público creo que la cosa se polarizó en dos puntos de vista. Por una parte la opinión de los incondicionales que siguen disfrutando como enanos viendo a estos artistas del espectáculo aunque sigan haciendo exactamente lo mismo de hace diez años (o más) y, por otra parte, los que incluso llegaron a aburrirse al ver un espectáculo demasiado trillado e incluso, en ocasiones, falto de entusiasmo. Si a eso le sumamos que la voz de Stanley está bastante apurada aunque insista en liderar el cotarro, el resultado final es algo agridulce. Por una parte siempre es de recibo ver que aquel refrán que dice “los viejos roqueros nunca mueren” puede llegar a ser cierto pero, por otra parte, uno también piensa aquello de que un retirada a tiempo ayudaría a que todos mantuviéramos en nuestra retina la imagen más positiva posible de una banda de las dimensiones de KISS.

En cualquier caso, y según las cifras que el propio Rock Fest ha facilitado, entre las tres jornadas allí se juntaron 74.826 personas y el día que más gente acudió fue, precisamente, el día de la actuación de KISS así que mejor cada uno saque sus propias conclusiones.

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Nos quedaron en el tintero T.N.T y LUJURIA quienes, éstos últimos, al parecer, lo petaron en la carpa. Pensando en su líder Oscar, no me extraña. Otra vez será.

Texto: Marcel·lí Dreamevil
Fotos: Vicente Ramírez

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