Monsters of Rock Cruise: 9 de Febrero 2020 – Independence of the Seas

El segundo día del Monsters of Rock Cruise comenzó temprano ya que a las 10,30 teníamos a Joel Hoekstra y Russell Allen en el escenario de la piscina no sabíamos muy bien para que… Bueno a ver, para qué si, pero no sabíamos el qué iban a tocar a excepción del spoiler que hay en youtube con un ‘Fool For Your Loving’ desde la piscina, pero salvo eso no sabíamos qué temas iban a tocar estos dos grandes. Así que, al aparecer por la piscina vimos a Hoekstra enfundado todo de negro en un chandal corporativo, o sea, de Whitesnake, haciendo las últimas pruebas de sonido a su set de guitarras acústicas. Presentó el concierto, dio las gracias por estar ahí y comenzó (a sudar también) con varios temas de su repertorio instrumental, ‘Great Minds, ‘3 Trees’ o ‘Northlight’ fueron algunos de los que interpretó.

A mitad de show invitó a una banda a salir a tocar con él, el batería Mike Vanderhule y Aaron Leigh al bajo de Y&T, para acompañarle lo que quedaba de show. Hoekstra se arriesgó a cantar ‘Wind Cries Mary’ de Hendrix y ‘Love Me Two Times’ de The Doors de una forma algo menos acertada que el primero. Después de estos ya salió Russell Allen a completar el evento con su infinita clase… de ahí el setlist elegido, temas de Bad Company, Led Zeppelin y Whitesnake para acabar con el hype subido y mostrarnos la parte más melódica del gigante de Symphony X.

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Según el propio Hoekstra era un buen momento para ir a la barra a pedir un Bloody Mary (y ojo, no eran ni las 11 de la mañana) porque según él, era el único concierto del festival donde no importaba el contenido musical del mismo, y además a las 10:30 de la mañana y bajo un sol que empezaba a apretar tampoco es que estuviera lleno de gente precisamente. Este formato acústico podría haber encajado mejor en otro escenario o en este mismo, pero al caer la tarde. Quizá con otro repertorio tal vez podría haber funcionado en eléctrico incluso. En nuestra opinión mal momento, mala ubicación o ambos para estos dos grandes, que merecieron lucirse más que ser el concierto para ir entonándose tras la primera noche en el barco.

Otro invitado que teníamos en el crucero era Rick Allen batería de Def Leppard, que además de presentarnos sus cuadros en la biblioteca del barco iba a presentarnos un “set” y no sabíamos mucho más. Así que, tras darnos una vuelta de reconocimiento por las distintas instalaciones, bajamos junto a más curiosos y seguidores del británico a la Royal Promenade, arteria principal y punto de celebración de los distintos eventos que tendríamos (aparte de su función de restauración/compras) ya que éste también tendría lugar allí.

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Eddie Trunk de nuevo se encargó en presentar el acto delante de un considerable número de seguidores. Resulta que la marca de baterías “Swede’s Custom Drums” le hizo especialmente un set a Rick Allen que tocaría en los dos conciertos de Tesla que iban a dar en el MORC, ya que iba a salir en algunos temas del setlist y por supuesto nosotros estábamos deseando ver.

Tras ello era el momento de comer en condiciones ya que nos esperaba una tarde sin aliento hasta acabar el día. La siguiente banda eran otros a los que teníamos enormes ganas ya que no se pasean por nuestro país, ni siquiera por Europa, todo lo que nos gustaría. Los legendarios Stryper se estrenaban en esta edición del festival en el Royal Theater con fuerte tufillo a cabezas de cartel, pero no fue el caso aunque podían perfectamente haberlo sido. Aunque a lo largo de su trayectoria han tenido que pasar por algún parón y distintos baches de distinta índole, incluido de salud por Oz Fox, los hermanos Sweet siempre han estado activos y buena prueba de ello es el gran God Damn Evil que editaron hace un par de años y el disco de Michael que salió el año pasado, Ten, uno más en su nutrida discografía en solitario.

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A pesar de lo nuevo, los cristianos más emblemáticos del hard rock prefirieron tirar de clásicos y ofrecernos lo mejor de su carrera que ya pasa de los 35 años. Como no podía ser de otra forma, gran parte del repertorio se centró en sus míticos To Hell With The Devil y Soldiers Under Command así que disfrutamos en el sentido más literal de la palabra con unos fantásticos ‘Calling On You’‘In God We Trust’, ‘Soldiers Under Command’ o un gran final con ‘To Hell With The Devil’.

La elegancia y ejecución de la banda fue impecable, desde la gran pegada de Robert Sweet siempre de lado en su batería junto a Perry Richardson al bajo, la finura y el carisma desbordante de Michael a la guitarra y voz -mucho más madura y personal a estas alturas de su carrera-  pasando por la técnica y aplomo de Oz para interpretar cada uno de los temas. Como acabamos diciendo en prácticamente casi todos los conciertos del festival, cuando se disfruta tanto, el tiempo de actuación se hace cortísimo y así se nos pasó en un suspiro la actuación de esta impresionante banda. Casi no recordaba el subidón que dan sus conciertos…

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Nos dieron energía máxima y buenas vibraciones con una actuación soberbia, brillante y con mucha fuerza que se nos impregnó desde el minuto uno en cada uno de los temas que tocaron. No sabemos cuando, pero deseamos fervientemente verlos de nuevo por alguna sala española o europea y si hay que repetir viaje para verlos en el barco de nuevo y pillar una de las biblias, que esta vez tampoco hubo suerte en el reparto, todo es planteárselo…

Bendecidos por Stryper, nos encaminamos de vuelta a la piscina para ver cómo seguían desfilando miembros de Whitesnake por este MORC, o en este caso, antiguos miembros de la serpiente blanca, ya que era el turno de la banda en la que ha estado Doug Aldrich desde sus inicios, Burning Rain. Banda que siempre ha estado como en un segundo plano a la cola de otros proyectos/bandas más prioritarios para sus componentes, ya que en 20 años que llevan en activo solo han sacado cuatro discos, y las oportunidades de gira han sido escasas hasta hace apenas poco tiempo, confirmando que en el caso de Doug, siempre han estado a la sombra de la serpiente. Ahora que ya está fuera de compromisos con Coverdale y tiene más tiempo para sus otras cosas, es momento de dedicarles más y fruto de ello fue el año pasado sacaron Face The Music que es el disco que en parte venían presentando.

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Parte del setlist fue de ese disco, como ‘Hit And Run’, ‘Midnight Train’ o la propia ‘Face The Music’ que le da título, pero además recuperaron alguna de sus primeros discos como ‘My Lust Your Fate’, o ‘Stone Cold Crazy’ de su Pleasure to Burn. El gigante Frontiers los ha tenido siempre en su catálogo editando sus lanzamientos cuando era el momento, pero es una lástima que no hayan tenido más actividad ya que empastan muy bien la guitarra de Aldrich con la gran técnica de Blas Elias, impresionante a la batería junto a la voz rota de Keith St. John.

No sabemos qué prioridad les darán entre sus proyectos, pero se vio clarísimamente una banda consolidada muy bien engrasada con Elias y Aldrich como principales focos de atención del público y que le pueden sacar mucho más partido, esperaremos a ver si se vuelven una banda a pleno rendimiento ahora que parece que se han animado.

Era el turno de otro plato fuerte y cabezas de cartel, los americanos Tesla tocaban en el Royal Theater ante un aforo con gran expectación y no es para menos. Otra gran leyenda que el MORC tiene abonada en su cartel y que van repitiendo de tanto en tanto. Tesla es de esas grandes bandas con una calidad fuera de toda duda y que atesora virtudes con los años igual que un buen vino su solera. Un concierto de Tesla es, aunque suene a tópico, una apuesta segura y ganadora. Cada minuto invertido viéndolos es recuperado en disfrute multiplicado por tres.

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Más de treinta años de carrera y el grupo sigue más o menos en activo en estudio y en directo; el año pasado hicieron una gira europea de festivales pasando por nuestro Azkena Rock Festival y el Rock The Ring suizo entre otros, así que tiene pinta que la máquina sigue adelante y de momento en este caso no pesan esos 30 años de carrera.

Fueron a ganar y desempolvaron los mejores temas de su Mechanical Resonance como ‘Cumin’ Atcha Live’ con el que comenzaron o ‘Modern Day Cowboy’, también tuvimos dos de su The Great Radio Controversy como ‘Be a Man’ y ‘Love Song’ y ‘Taste Like’ de su último Shock entre otros. Si decimos que las bandas tienen que tener su estilo personal después de tantos años, presenciar un concierto de Tesla es meterse en un mundo paralelo… con sus canciones llenas de sentimiento y elegancia, potentes y melódicas a partes iguales donde cada uno aporta su pieza del puzle para ser de esas bandas con un sonido inconfundible y que no se parece a nada de lo que hayamos escuchado, cierras los ojos y los reconoces a los primeros acordes.

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Jeff Keith transmite parte de esa emoción de esos grandes temas sumado a su gran carisma encima del escenario, pero es sin duda Frank Hannon el alma y la esencia de la banda, la elegancia y sentimiento en su forma de tocar es especial pero sin desmerecer la destreza y técnica que comparte con su compañero a las seis cuerdas Dave Rude, sin olvidar la base rítmica con Brian Wheat al bajo y el batería Troy Luccketta, infalibles como siempre.

Podríamos decir que los de Sacramento son profetas en su tierra desatando grandes ovaciones después -y durante- de cada concierto, que para variar también se nos hizo muy corto, esto ya sería la tónica habitual durante todo el crucero. Acaban de editar un nuevo disco en directo (esta vez acústico) llamado Five Man London Jam confirmando esa constante actividad que decíamos respecto a sus lanzamientos (de hecho, también iban a salir de gira con Alice Cooper). Esperemos que sigan así, activos y pronto componiendo nuevo material de estudio -que nos gusta más que los discos en directo- para que puedan seguir saliendo de gira a presentárnoslo después, que eso nos gusta aun más.

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Y como durante todo el concierto nos estuvimos preguntando cuando sería el momento exclusivo, llegó por fin la hora de dar la bienvenida en el escenario a Rick Allen, quien como ya nos habían adelantado, se unía a la banda a estrenar nuevo set de batería para tocar un par de temas que fueron más que bienvenidos por el público y de los momentos más especiales de todo el crucero (más tarde supimos que también lo hicieron el año pasado pero oye, la ilusión y la novedad no nos la quita nadie). Así fue pues como sonaron ‘Signs’ y la coreadísima y celebrada ‘Little Suzi’, que jamás puede faltar en los repertorios de la banda.

Después de asistir a uno de los mejores conciertos del festival, era momento de ir al Studio B para ver a los Steelheart de Matijevic. La verdad es que, siendo sinceros, no teníamos muy buen recuerdo de él tras su última aparición en el Sweden Rock Festival, pero nos parecía tan imposible que ‘Mili’ repitiera el deplorable papelón que hizo en Suecia, que teníamos que verlo otra vez y comprobarlo así que nos fuimos para allá, decididos a que nada nos quitara el buen sabor de boca de Tesla. En esa gira de festivales que dejaba ver que la banda seguía funcionando, grabaron su último Rock’n Milan con la actual formación de la banda nada desdeñable con Mike Humbert a la batería, Marten Andersson al bajo y Joe Pessia a la guitarra junto al propio Miljenko a las voces.

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Lejos de apostar por el más reciente material de la banda con Through Worlds Of Stardust, la banda optó por dar al público aquello que quería oír y por tanto se los ganaría desde el minuto uno. Un compendio de canciones del primer disco homónimo, junto a las tres canciones más famosas de la banda sonora de la película ‘Rock Star’ que grabó la banda, sumadas a ‘My Dirty Girl’ como único tema que tocaron de ese nuevo disco, curioso pero no más sorprendente que no tocaran nada, NADA de Tangled In Reigns… sin comentarios.

Respondiéndonos a la duda que se nos planteaba al inicio del concierto, esta vez hay que reconocer que Matijevic cantó (cosa que no hizo en Suecia, allí sólo mascó chicle) demostrando su portento de voz, aunque le costase en algunos momentos pero manteniendo el tipo. A pesar de ello, por desgracia lo musical quedó totalmente eclipsado porque su actitud siguió en la misma línea de narcisismo, pavoneándose con superioridad por el escenario sin ninguna necesidad y otra vez, cómo no, el dichoso chicle. Siempre está bien que los artistas se muestren falsamente canallas y tengan ese puntito de chulería que le va a algunas bandas, pero en su justa medida y no es este caso, no cuando esa actitud no te está dejando enterarte del concierto. La banda como no cabe otra manera en estos casos, tenía un papel de mero acompañamiento de ‘la estrella’ quedando a su sombra en un segundo plano, sin destacar en ningún momento su magnífica interpretación, porque lo fue.

Acabamos este segundo día con la ración de shock rock del festival con Lizzy Borden, que no estaba en posición de cabeza de cartel pero poco le faltó. Demostrando su identidad y veteranía, no olvidó todo su atrezzo para ofrecernos un show de shock rock al 100%. Siempre a la sombra de Alice Cooper (primer confirmado por cierto para la edición del año que viene) y algo inactivo en sus últimos tiempos, ya que no ha sido hasta el pasado 2018 que han sacado su último My Midnight Things tras 11 años de parón. No sabíamos, aunque sí intuíamos lo que nos íbamos a encontrar en el primer concierto de la banda en el Royal Theater así que para allá que nos fuimos a rematar con el último concierto del día.

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Suponemos que al no tener nadie detrás para tocar después, fue de los pocos conciertos que pasaron de la docena de temas. Nos dejó tres de ese último disco, pero además hizo un gran repaso por su discografía, performance incluida, ofreciéndonos los temas más reconocidos ataviado con sus mejores galas con ‘Tomorrow Never Comes’, ‘Eyes of a Stranger’, ‘Master of Disguise’ para acabar con ‘Long May They Haunt Us’. La banda formada por los hermanos Julian y Steffan Salas, junto a Gray Trainer y Joey Scott (hermano de Lizzy Borden y batería original de la banda) sirvieron de acompañamiento a Borden en su máxima expresión desplegando todas sus artes. Máscara completa, tres caras, armaduras con pinchos, vestido con la bandera americana, performance con una enfermera… en definitiva, Borden en estado puro.

Acabamos el segundo día, uno de los mejores del MORC que nos dejó dos memorables conciertos como el de Tesla y Stryper desde la sorpresa inicial de Hoekstra para comenzar el día, con un montón de experiencias y sorpresas entre medias, y la teatralidad de Borden para acabar. Y así al vaivén de las olas nos fuimos a dormir y a pasar el ecuador del festival en medio del océano.

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Susana Manzanares / David Aresté