Lee nuestras crónicas detalladas del primer día y del segundo
El Barcelona Rock Fest alcanzó este 2026 una cifra muy especial con la celebración de su décima edición, consolidado ya como una de las grandes citas del rock y el heavy metal a nivel nacional. Un aniversario que ha reunido a un cartel de primer nivel y que ha contado con varias bandas debutantes en Can Zam, entre ellas nombres tan esperados como Sex Pistols, Bad Religion, Breaking Benjamin y The Offspring, que se estrenaban por fin en el festival, reforzando un cartel en el que convivían auténticas leyendas como Megadeth (presentando su último disco), Pretty Maids, Loudness o Helloween (que siguen con su 40 aniversario), aunando así grupos de distintas generaciones.



En lo referente al recinto, apenas hubo cambios respecto a ediciones anteriores. La organización volvió a apostar por una distribución ya plenamente consolidada, con los escenarios situados en su ubicación habitual, facilitando los desplazamientos entre actuaciones. El césped seguía cubriendo prácticamente toda la superficie del festival, una característica diferencial que continúa siendo muy agradecida por los asistentes durante las largas jornadas de conciertos.
La zona de sombra, aunque existe, creo que siempre se va a considerar un punto mejorable por el hecho de forzar al público a sentarse en el suelo. Perfectamente podría habilitarse mobiliario de terraza aunque fuese elemental. Por contra, resultó muy positiva la ubicación de la zona de lavabos sobre una superficie de cemento, eliminando las incómodas e insalubres nubes de polvo que se levantaban en anteriores ediciones cada vez que aumentaba el tránsito de público.



Como punto menos favorable, volvió a echarse en falta una mayor infraestructura para el suministro de agua, ya que el recinto seguía contando con tres fuentes esparcidas por el recinto (fuente públicas en realidad del propio Can Zam) para un volumen de público de entre 20 a 30.000 almas. Aunque, si de agua hablamos, lo que si se agradeció fue el personal que se dedicó a regar de forma continuada a las primeras filas del público cuando el sol más apretaba y el detalle de que incluso repartieran botellines de agua para aliviar el calor.
En cuanto a la afluencia, la primera jornada fue creciendo de manera progresiva conforme avanzaba la tarde. El ambiente fue ganando intensidad concierto tras concierto hasta alcanzar su punto álgido con la llegada de Megadeth, indiscutiblemente el principal reclamo del viernes y la actuación que congregó al mayor número de espectadores frente al escenario principal.



El sábado Helloween se encargó de ejercer como maestro de ceremonias bien rodeado de Accept y Sabaton y el domingo, para sorpresa de muchos, el público del Rock Fest dio la sensación de superar incluso al del día anterior con muchos asistentes luciendo camisetas de Bad Religion y The Offspring compitiendo claramente con las de Powerwolf (4 años sin venir a salas).
Para el año que viene ya se ha anunciado que la promotora recupera el formato de 4 días de festival (como en la edición de 2019 y 2025) manteniendo las fechas del primer fin de semana de julio, osea, 1, 2, 3 y 4 de julio. Así, mientras proyectaban el anuncio en el festival, sonaba la música del “Poison” de Alice Cooper así que las especulaciones se hicieron esperar poco. En cualquier caso, el tiempo hablará.
Lo vivido durante estos tres días merece un análisis mucho más pausado. En los próximos días iremos publicando las crónicas de cada jornada y de las principales actuaciones para revivir con detalle todo lo que dejó este décimo aniversario del Barcelona Rock Fest.
Marcel.lí Dreamevil
Fotos: Vicente Ramírez
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